Conclusión
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Marsella es materia, es realidad, es sustrato, es escenario y es decorado, pero Marsella también es el medio para expresar la actualidad. La ciudad es el lugar donde conviven obreros, inmigrantes, drogadictos, policías, prostitutas, artistas, cristianos, musulmanes y ateos; es donde viven todos ellos y muchos más. Es Marsella la que nos sitúa en nuestro tiempo, es la posibilidad de concretizar las características abstractas de nuestro mundo. Un mundo global, mestizo y diverso, un mundo que corre y que no por eso avanza, un mundo que precede el mundo de mañana.